Solis, el tomate frito que da la vuelta al mundo

El 30% del tomate frito que se produce en la fábrica de Nestlé en Miajadas ya se exportan a los 5 continentes.

Se elaboran hasta 26 tipos diferentes de salsa de tomate en función de los gustos del país de destino: con cúrcuma, menta… 

En la fábrica, un grupo de expertos degusta sabor, textura y color de cada producto una media de 30 veces al día para garantizar la mejor calidad y el sabor perfecto, alcanzando hasta 200 catas diarias.

Es el secreto para enriquecer muchas recetas, el acompañamiento ideal de la pasta, del arroz… El tomate frito es una de las salsas con más solera en los hogares españoles. En España, se venden alrededor de 240 millones de kilos de tomate frito y esta salsa está presente en más del 90% de las casas de nuestro país. Aparte del tomate frito SOLÍS, presente en los hogares españoles desde 1964, y que elabora la fábrica de Nestlé en Miajadas, en Cáceres (Extremadura), casi un tercio de la producción de salsas de tomate viajan fuera de nuestras fronteras.

De hecho, el 30% de las 30 mil toneladas de salsas de tomate que la fábrica de Nestlé en Miajadas produce anualmente se exporta a países de los cinco continentes. Los destinos a los que viajan estas salsas son, por este orden, Reino Unido, Corea, Australia, Polonia, China… hasta un total de 26 países. “Nuestro tomate se cultiva en las Vegas del Guadiana y proviene de campos que están a un máximo de 50 kilómetros de nuestra fábrica. Esto nos permite tener una trazabilidad completa del producto: desde el agricultor, pasando por nuestro proveedor y hasta que llega al consumidor con nuestras salsas. Esta es la garantía que, por ejemplo, nos hace tener más peso en Asia”, explica el director del centro de Nestlé en Miajadas, César Celemín.

El destino del producto que viaja a Asia se exporta sobre todo para el sector de la restauración: restaurantes, comedores, residencias… mientras que las salsas de tomate que se envían a países de Europa u Oriente Medio, además de la hostelería, ya están llegando directamente a los hogares de los consumidores. “Que otros países estén interesados en lo que hacemos es una muestra más de que en España tenemos un gran potencial de cultivo, una buena economía circular y además unas condiciones extraordinarias: sol, agua y buena tierra”, destaca el director de la fábrica.

Producción local y sostenibilidad, ingredientes clave
Todas las variedades de salsa de tomate se elaboran con tomates cultivados en los campos de las Vegas del Guadiana (Extremadura). Desde el año 2013 la fábrica ha optado por la producción integrada de tomate que asegura una agricultura sostenible a largo plazo y permite elaborar un producto equilibrado, de sabor natural y sin conservantes, alineado con la protección del medio ambiente y con el desarrollo de un tejido agrícola local.
Para ello, en colaboración con el proveedor, se trabaja con los agricultores de la zona que aplican técnicas respetuosas con el medio ambiente minimizando el riesgo, controlando las plagas y utilizando abonos de manera adecuada. “Esta iniciativa ha comportado una reducción de 900 millones de litros de agua de riego, el uso de un 16% menos de fertilizantes y una reducción del 21% en el uso de productos de control de plagas en el periodo 2013-2017”, señala César Celemín. De hecho, este programa ha recibido el Premio Alimentos de España a la industria alimentaria 2017 que concede el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y que pone en valor la iniciativa y la viabilidad de un proyecto que implica a todos los eslabones de la cadena de valor alimentaria.

Cada país, un sabor
Un elemento clave para la internacionalización del centro de producción de Nestlé en Miajadas se encuentra en su capacidad para diversificar la oferta. Actualmente se producen hasta 26 variedades de salsa de tomate con diferentes sabores ya que los ingredientes varían en función de lo que más demandan los países de destino. Así pues, se elabora desde una salsa de tomate elaborada con cúrcuma y menta a gusto de los franceses a una especiada como la prefieren en Reino Unido o China, entre otras. “Para elaborar todo este plantel de salsas de tomate, hay un excelente trabajo detrás por parte del equipo humano más una firme apuesta por las instalaciones que han obtenido las certificaciones2 que se requieren para elaborar cada uno de estos productos. Un ejemplo es la certificación para elaborar productos Halal, Kosher, Producción Integrada de tomate y ahora, además, contamos con la Certificación de Producción Ecológica”, señala el director del centro.
Más allá de las variedades que se elaboran, destacan los múltiples formatos en los que se presentan. De media, se pueden encontrar hasta 70 formatos de producto: tarros de vidrio, brik, latas, bolsas… y de pesos diferentes. De ahí que el centro de producción cuente con un equipamiento específico para cada tipo de formato capaz de preparar hasta 400 tarros por minuto.

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