El consumo per cápita de vino se estanca aunque aumenta el gasto

El consumo per cápita de vino en España se ha reducido en más de dos litros entre el año 2015 y el año 2018, en los que ha pasado de los 13,4 a 11,2 litros por habitante. Dicha caída ha sido muy similar tanto fuera como dentro de los hogares, si bien ha sido ligeramente superior en el primer caso (1,2 litros menos) que en el segundo (1,0 litros menos).

Dicho descenso viene provocado por una mayor caída del consumo extradoméstico, que fue del 6,3%, frente al descenso del 2,4% del consumo en los hogares. No obstante, en ambos caso suponen el tercer año consecutivo de decrecimiento, que supone un 14% menos que en 2015. Sin embargo, el gasto de vino por habitante en hogares en España en el año 2018 sí que ha experimentado un crecimiento acumulado anual desde el año 2008, concretamente del 1,1%, habiendo pasado de 20,61 a 22,91 euros.

Consumo y gasto de vino por habitante por comunidades autónomas
La cantidad en litros de vino consumida por habitante difiere en función de la zona. En Baleares y Cataluña supera los 11 litros por habitante al año, frente a otras que en las que se sitúa por debajo de los 7 –Madrid, Valencia y Murcia– e incluso de los 6 litros por habitante al año, como Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura, Navarra y La Rioja, siendo la primera y la última especialmente significativas al tratarse de las principales zonas productoras vitivinícolas de España, la primera por volumen y la segunda por reconocimiento.

El gasto en euros de vino por habitante también presenta grandes diferencias entre las diferentes Comunidades Autónomas, situándose desde los 11,34 euros de Extremadura y los 40,31 euros de Baleares. Junto con Extremadura, las dos principales zonas productoras, como son Castilla-La Mancha y La Rioja, son las que menor gasto por habitante realizan, situándose en 11,75 y 12,70 euros por habitante al año.

“El hecho de que el gasto en vino por habitante haya crecido frente a la caída en el consumo per cápita parece indicar un desplazamiento hacia vinos de mayor calidad, ya que el PVP (Precio Venta al Público) no ha experimentado grandes oscilaciones como consecuencia tanto de la crisis económica como del notable aumento de la oferta”, indica Mariano Íñigo, profesor de EAE Business School y autor del estudio.

“Asimismo, también es debido a que el consumo de este producto en España es realizado cada vez más por una mayor proporción de personas de mayor edad y, por tanto, de mayor poder adquisitivo, quienes seleccionan mucho más el tipo de producto a consumir dado que pueden pagarlo. Esto último supone, a su vez, una de las mayores amenazas para el sector del vino en nuestro país, ya que de prolongarse la caída de su consumo entre los jóvenes podría ver comprometidos los volúmenes y valores actuales”, añade Íñigo.

España: primer país productor de vino y tercero en valor
En 2018, volvió a alcanzarse la cifra récord de producción mundial de vino, lo que ha supuesto un incremento sobre la del año anterior del 17,3%. En 2019, en cambio, debido a las adversas condiciones climáticas se prevé una caída de la producción.

España es el tercer país productor mundial con un 15,2%, por detrás de Italia (18,8%) y Francia (16,6%). Sin embargo, España lidera las exportaciones mundiales de vino con el 19,6% del total y se sitúan por detrás Italia con un 18,3% y Francia con un 13,1%, pero cae en tercer lugar en cuanto a valor.

Respecto a las exportaciones de vino en valor, Francia se sitúa en primer lugar duplicando su cuota respecto a la que tiene en volumen (29,6%), mientras que en España se produce justamente el efecto contrario al rebajarla a la mitad (9,2%) y cae hasta el tercer puesto. Italia permanece en la segunda posición con una cuota muy similar (19,4%).

“La causa de estas alteraciones son los tipos de vinos exportados, que en Francia se concentran en los espumosos y envasados cuyos precios son elevados (especialmente el de los primeros); mientras que las exportaciones españolas se realizan mayormente a granel”, explica el autor del estudio.

El país de mayor consumo es Estados Unidos, que en el 2018 supuso el 13,4% del total mundial, seguido de cerca por Francia, con un 10,9%. Seguidamente se situarían Italia, Alemania y China, que representan, respectivamente, el 9,1%, el 8,1% y el 7,2% del volumen global, lo que es especialmente significativo en el caso de los dos últimos al tratarse de países con reducida producción. España se sitúa en el octavo puesto, con un 4,3%.

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