Superalimentos: saludables, pero no milagrosos

La Organización de Consumidores advierte que no existe ningún alimento milagroso ni curativo y que esta idea suele ser fruto de estrategias de marketing o leyendas sin fundamento

Ante la moda de algunos “superalimentos”, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que, a pesar de que estos cuentan con muchas propiedades y que cuando están integrados en una dieta variada y equilibrada ayudan a mantener una buena salud, estos no son milagrosos y no curan enfermedades, como a veces se pretende hacer creer.

Según OCU, bajo el reclamo de sus propiedades nutritivas, algunos consumidores creen que, tomándolas, se consiguen efectos extraordinarios sobre la salud. Sin embargo, OCU advierte que no existe ningún alimento milagroso ni curativo y que esta idea suele ser fruto de estrategias de marketing o leyendas sin fundamento.

Además, el consumo de “superalimentos” puede tener implicaciones sociales y medioambientales importantes. En ocasiones, cuando un alimento de consumo tradicional se pone de moda, se hace inaccesible para la población nativa por la subida de precio, como ocurrió hace unos años con el aumento de la demanda de quinoa.

Por otro lado, esta moda puede afectar a la agricultura de los países de origen, que se convierte a su monocultivo, como sucedió al inicio del auge del aguacate, cuando incluso se llegaron a quemar bosques para producirlos.  Sin embargo, OCU recuerda que la moda de los alimentos es efímera y la demanda de su consumo puede reducirse de forma repentina.

La Organización señala, además, que, en el momento que un alimento se hace popular, el consumidor espera tenerlo siempre disponible. Así, por ejemplo, algunos de ellos, como los arándanos, recorren miles de kilómetros desde Chile en diciembre para satisfacer la demanda española, con la consiguiente huella de carbono que esto supone.

Por último, OCU recuerda que la dieta mediterránea incluye verduras, frutas, legumbres, frutos secos, aceite de oliva… que son una alternativa más económica y accesible frente a “superalimentos” como el kale, la maca, el bimi, o las bayas de açaí, lo que permite consumirlos con regularidad, aprovechando las frutas y verduras de temporada, y en cantidades suficientes para poder beneficiarse de sus nutrientes.

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